lunes, 2 de diciembre de 2013

Arte subterráneo en Buenos Aires

No solamente en los museos se puede apreciar arte, sino también debajo de la tierra. Sólo basta recorrer la Línea D de subterráneos de Buenos Aires para darse cuenta. Las paredes de las estaciones contienen un riquísimo patrimonio cultural y artístico que las asemejan, junto a una exposición de esculturas, a una suerte de galería de arte bajo tierra. Pero los millones de pasajeros que viajan cotidianamente en subte no contemplan el valor de poder tener a la vista obras que muestran parte de la identidad nacional.
En una tarde fría de julio de Buenos Aires, muchas personas optan por transportarse en subte desde Belgrano hasta la Plaza de Mayo, y no saben que están en un museo público que expone esculturas y murales cerámicos de incalculable  valor. Desde la estación Congreso de Tucumán, la primera del recorrido, se pueden apreciar esculturas en bronce, yeso y madera del escultor L. Perloti, y un mural sobre la Reconquista de Buenos Aries en oportunidad de la invasión inglesa de 1806. Sin embargo, a nadie le es relevante. Suena el aviso del cierre de las puertas del tren y continúa el itinerario artístico.
Luego de un minuto de viaje, unos carteles grises indican que es la estación es Juramento, donde hay dos murales del pintor argentino Cándido López que representan la batalla de Curupaytí en la guerra con el Paraguay y una escena en el campo, del pintor realista y costumbrista Prilidiano Pueyrredón.
Continuando el tour por el microcosmos bajo tierra, se llega a José Hernández. Allí se muestran reproducciones de pintura del plástico argentino Raúl Soldi, con personajes de figuras alargadas en escena galante. En el piso superior de la estación, hay una exposición de esculturas que forma parte del ciclo “8 escultores 8 en el Subte”, una original propuesta gratuita que lleva adelante el programa Subtevive con el objetivo promover el arte en espacios públicos y establecer un contacto directo entre los pasajeros y la escultura.
Yendo en subte para el centro metropolitano, a partir de la estación Plaza Italia hasta Catedral, la última del recorrido, se encuentran las obras que, en base a dibujos del pintor Benito Quinquela Martín y de los plásticos Alfredo Guido y Rodolfo Franco, retratan una serie de oficios típicamente argentinos y algunos motivos ciudadanos de Buenos Aires. Los murales de esta serie iconográfica expresan la evolución en el tiempo de determinadas regiones y ciudades argentinas, retratando en uno y otro anden, el contraste de los paisajes serenos o costumbristas de 1830 y las imágenes modernas y tecnificadas de 1930.

Aunque a la mayoría de las personas que andan por este mundo subterráneo no perciban con detenimiento estos patrimonios culturales, hay que saber que se cuenta en las estaciones del Subte con un museo gratuito que muestra una fracción de la historia argentina para que el viaje no sea tan estresante, como lo suele ser en las horas pico de los días de semana.   
Enserio

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