domingo, 8 de septiembre de 2013

Algo de Historia: Hotel de Inmigrantes

NUESTRO PASADO


Ubicado en la zona contigua al Puerto de Buenos Aires, en la hoy denominada Costanera Sur, es uno de los establecimientos que albergó una innumerable cantidad de personas recién llegadas a la Argentina para quedarse.
     "Los argentinos descienden de los barcos", reza un dicho popular. Es que gran parte de la historia argentina se debe a la llegada de miles de europeos, que arribaron al país durante los siglos XIX y XX.
     Desde la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se creía que para el crecimiento del país era fundamental poblar el territorio; poblarlo con europeos, personas experimentadas en diferentes trabajos, que podían aportar sus conocimientos a los nativos de la región, con el fin de crear una nación próspera.
     Durante, y hasta cinco años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, la ola de inmigración hacia el territorio argentino aumentó notablemente. Se estima que para 1960, 12 de los 20 millones de habitantes que tenía la Argentina, eran de origen extranjero.
   En 1911, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, previendo la inminente oleada inmigratoria, se creó un complejo de edificios en el Puerto de Buenos Aires, para responder a las necesidades de la corriente inmigratoria proveniente del viejo continente y, en menor medida, de Oriente Medio. El complejo estaba conformado por el desembarcadero, la Oficina de Trabajo, un Hospital y, la última construcción inaugurada, el Hotel de Inmigrantes.
     Este establecimiento es un edificio de cuatro pisos, diseñado para albergar a 4 mil personas, que fue fundamental para el apoyo a quienes accedían al país, a través del Puerto del Río de la Plata. En los tres pisos superiores se encontraban los dormitorios, que contaban con camas de hierro y cuero crudo, y baños provistos de agua caliente y fría.
     En la planta baja estaba el comedor, al que se asistía en turnos de hasta mil personas por vez, donde se servían las cuatro comidas fundamentales. Contaba con cocina, panadería, carnicería, biblioteca y un espacio donde se ofrecían diversos talleres.
     Actualmente este edificio funciona como museo y sólo se puede acceder a su planta baja, donde está montada la muestra.

Atréju

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